Aunque la concejala de Servicios, Carmen Guerra, pospuso la respuesta hasta el mes que viene, el viernes pasado aseguró a este periódico (Canarias 7) que el servicio sigue funcionando como en los últimos años.
Sin embargo, la estampa de la ciudad se deteriora porque desde hace un tiempo ya no se recogen los trastos con la asiduidad de antes. Desde el servicio municipal de Limpieza se asegura que el único cambio que ha habido ha sido el de «retirar las bañeras», los grandes contenedores que se colocaban para que los vecinos puedan tirar allí enseres tales como sofás, colchones, o desechos similares.
Texto íntegro en la edición impresa (Canarias 7) de este martes.