El terreno de juego del Alcorcón seguirá siendo maldito para los que hoy vistieron de rojo. Portillo recortó distancias cuando el conjunto local ya aventajaba en el marcador por 3-0 gracias a goles de Mora, Agus y Quini.
La histórica -e histriónica- adversidad que ha acompañado a la UD Las Palmas en el Municipal de Santo Domingo estuvo a punto de volver a presentarse este sábado cuando, al borde del cuarto de hora, Sergio Mora alojaba con precisión relojera el esférico junto a la escuadra izquierda de la portería de Barbosa. Era el 1-0 que refrendaba una superioridad local desde el inicio del encuentro.
Esa mecha recién encendida olía a pólvora. La peligrosidad del Alcorcón como local, y la rémora del precedente más inmediato en competición oficial, apareció para alimentar las más tétricas pesadillas de los aficionados grancanarios. Máxime, a tenor de la sucesión de ocasiones que caían sobre el marco del guardameta argentino de Unión Deportiva.
Pero Barbosa hoy, para felicidad de las huestes visitantes, tenía el día. Ante el 1-0 poco había podido hacer nada y no se le pudo achacar demérito pero, a partir de ese momento, se empleó con esmero para detener cuanto trabajo rondó su zona de influencia. Y, cuando no estuvo acertado, como el taconazo de Borja que lo superó fatalmente, apareció Herner sobre la línea de gol para evitar el segundo tanto.
Con todo, la UD Las Palmas, desactivada por el conjunto local durante cuarenta y tantos minutos, en cambio, estuvo a punto de igualar antes del descanso. Fueron dos ocasiones limitadas al epílogo de la primera mitad, a manos de Quiroga, pero en ambas tuvo que emplearse a fondo Manu Herrera para mantener la pírrica ventaja de su equipo.
Alcorcón sentencia y Portillo maquilla
Los de Rodríguez saltaron al terreno de juego mostrando una ligera mejoría, e incluso firmaron dos aproximaciones en los primeros minutos que vislumbraban, a lo lejos, acaso el empate. Pero, lamentablemente, el destino del partido tenía un rumbo totalmente opuesto al de estos primeros compases de la reanudación.
Y eso que el Alcorcón buscó la portería grancanaria mucho menos que en la primera mitad, pero encontró infinitamente más efectividad. Los minutos seguían con la tensión de lo exiguo en el resultado, hasta que se decidió a resolver la estrategia. Mora, desde una posición escorada, buscó el corazón del área y Agus llegó desde segunda línea para cabecear a gol.
Apenas compases más tarde, Quini anotaba el tercero al transformar una pena máxima por manos de Corrales en una acción dentro del área. Con el equipo en su recta final, Portillo, que había saltado instantes antes en lugar de Vicente Gómez, anotó el gol del honor para los de Rodríguez.