Con el disfraz de rojo pasión inició la Unión Deportiva su andadura competitiva del 2012 en el Rico Pérez. Como rival, un Hércules que dominó la tabla hasta hace bien poco, pero con un reciente pasado de resultados irregular y con imperiosa necesidad de vencer como local, donde hacía dos meses que no lo conseguía.
Así saltaron los de Mandiá al terreno de juego con voraz intención. Los primeros minutos fueron de dominio local absoluto pero sin pegada. Los de Rodríguez tejieron en torno a Barbosa una malla protectora para evitar la carga alicantina. Especialmente intensa se estableció la línea de presión en campo propio, cediendo iniciativa en la mitad rival.
Más de un cuarto de hora tardó en llegar el primer disparo del partido. Fue para el conjunto local. Una pícara idea de Tiago Gomes, desde el vértice del área y con una vaselina que no encontró el marco de Barbosa. Míchel probó también sin puntería desde lejos. Pero la UD Las Palmas seguía esperando y buscando la espalda de la zaga alicantina como apuesta ofensiva, aunque sin precisión.
A poco que apareció David González. Éste tiró un ángulo al costado para Vitolo y el siete amarillo -hoy, de rojo- se decidió a cabalgar la banda con espacio y llegar al final del carril. Su cesión atrás para Guerrero fue inteligente, pero más lo fue una sutil a la par que taimada asistencia del madrileño a Quiroga, que se encontraba en posición de quemarropa. La desesperada manopla de Falcón evitó el 0-1 y evitó el remate franco del argentino.
El período se siguió repartiendo dominios y ocasiones. Más pelota para el Hércules, más contundente la Unión Deportiva. Intentó retomar su impronta el Hércules, pero los de Rodríguez no cedieron en concentración. Quiroga pudo volver a poner a su equipo por delante tras apoderarse de un despeje de David García, vencer en carrera a Samuel y regatearlo, pero le faltó el broche de oro a la jugada, con un disparo que fue manso a los pies de Falcón.
Goles a la reanudación
En apenas cinco minutos, los contendientes abrieron sus cuentas anotadoras. Quiroga adelantó a la escuadra grancanaria nada más arrancar la segunda mitad, tras conectar de cabeza un gran centro de Ruyman. Pero la alegría duró poco. Una falta de Carlos Calvo, centrada, engañó a Barbosa y alojó el esférico en la red con el portero al contrapié.
Con el empate a unos, pareció romperse el encuentro. Fue un pequeño tramo en el que pudo marcar cualquiera, porque ambos dispusieron de ocasiones. Pero, después de la rebelión, volvió el partido por sus fueros: fútbol control y escasa presencia ofensiva. Aunque en el ambiente se percibía un aroma a que podría volver a desmelenarse en cualquier momento.
Los entrenadores empezaron a mover banquillo y la artillería que se encontraba en el banquillo saltó al verde. Tote por lado local y Portillo, ex del conjunto alicantino, por el bando visitante. Quedaban minutos suficientes para deshacer la igualada en un escenario muy equilibrado.
Aunque sin los estiletes de protagonistas, tanto uno como otro pudieron ganar. Viera probó un trallazo desde lejos, abajo y duro, y Falcón rechazó el complicado lanzamiento. Instantes más tarde, Carlos Calvo a punto estuvo a punto de obtener el 2-1, con una falta desde lejos que recorrió todo el camino y, tras rozar Barbosa, se estrelló en el palo. Vera falló el rechace que le llegó a los pies.
Penalti, expulsión y derrota
El partido fenecía y la UD Las Palmas estaba cerca del empate, cuando menos. Pero una jugada dentro del área grancanaria la castigó Gil Manzano con pena máxima. Transformó Míchel el 2-1, tanto que fue, a la postre, definitivo. Y aún se puso difícil unos segundos más tarde, con una tarjeta roja que recibió Sergio Suárez, tras una entrada a un rival.