Se da la circunstancia de que es en el centro de la ciudad donde los daños son más numerosos. Sirva decir que de los 140 recipientes que se perdieron entre enero y octubre, nada menos que un tercio de los mismos ardieron en zonas de este espacio, siendo especialmente sangrantes los casos de la calle La Inés, donde quedaron inutilizados media docena de recipientes; y la calle Colegio, donde incluso la cifra final de pérdida se subió en un caso.
En cuanto al resto, también tuvieron los vándalos facilidad de movimiento en Valterra, con 23 contenedores perdidos en los diez primeros meses del año, con la calle Extremadura como el peor foco, con 8 pérdidas; y en Titerroy, donde se quemaron 20 recipientes de basura. En Altavista y La Vega hubo que lamentar menor número de daños, con 17 contenedores perdidos en el primer barrio y 14 en el segundo.
Lejos del centro la presencia de los vándalos alcanzó menor protagonismo. En Argana Alta se perdieron 8 contenedores a causa del fuego, mientras que en San Francisco Javier, Maneje y Tenorio se dieron un par de pérdidas para cada uno de los barrios referidos. En otros barrios, caso de La Concha y El Cable, así como Argana Baja, no hubo daños sobre el mobiliario común destinado al depósito de restos.